Conozco a un Poeta

Hace un tiempo me encontré en Facebook con uno de mis maestros favoritos. Federico Irizarry fue mi maestro de Literatura en escuela superior por dos años. En uno de esos años “Fede” nos hizo leernos El Quijote pero también nos enseño a pensar. Recuerdo muy particularmente las sesiones de preguntas que hacían que uno se contra dijera constantemente. También recuerdo que nos mandaba a callar con un chasquido de los dedos.

Hoy me encontré nuevamente con “Fede” pero esta vez en la forma de un poema de su libro Kitsch. Decidí compartirlo.

Camp

Ven, levanta sin miedo esta manta.
Mira, este grumo de grasa y humores podridos
alguna vez fue importante para un hombre
y también se llamaba patria y delirios.
—Gottfried Benn—
Hagamos una revolución para divertirnos.
—D.H. Lawrence—

En el oscuro bar de izquierda
—ya sin fuego nutrido en la mirada—
tu agitado rostro reluce
desde el póster de una pared.
!Es la huelga del 34 y gritas!

Pero descontextualizado

en este bareto
no haces más que abrir la boca

para cantar canciones
de Jim Morrison o de Lou Reed;

en todo caso
para pedir heroicamente un trago.

En las mesas
hay jóvenes bellamente alborotados;
bajo luces de discoteca
todos discuten sobre ti.

Enérgica generación Medalla,

yuppies y barbies nacionalistas
que te reclaman,
divo de la nación,

como indiscutido salvapatrias,
cual peluche patriótico,
como una mascota revolucionaria.

En las mesas
hay jóvenes en aire acondicionador;

bajo luces de discoteca
todos discuten sobre ti,

Albizu Camp,
Albizu Pop,
Albizu Kitsh